miércoles, 31 de marzo de 2010

CONSEJOS PARA PADRES


• Infórmese y aprenda sobre las distintas discapacidades.
• Demuestre cariño a su niño y juegue con él.
• Pida ayuda, busque organizaciones o asociaciones que se dediquen al tema, comparta con otros sus experiencias.
• Manténgase informado sobre nuevos tratamientos y tecnologías asistenciales que pueden ayudar a su niño.

PARÁLISIS CEREBRAL


La parálisis cerebral es un trastorno que afecta a una o más áreas específicas del cerebro. Se caracteriza por los desórdenes motores y posturales. Además del trastorno motor, existen otras alteraciones agregadas que suelen ser muy importantes en la planificación de la rehabilitación y la formulación del pronóstico.

Las causas que producen la parálisis cerebral no pueden atribuirse a un factor único. Este trastorno puede producirse en el período prenatal, perinatal o postnatal. Se manifiesta principalmente en la incpacidad motora y en la mayoría de los casos, asociados a otras alteraciones del lenguaje, la inteligencia, sensoriales, y de aprendizaje.

La habilidad del cerebro para encontrar nuevas maneras de trabajar después de una herida es maravillosa. La atención temprana, buenas terapias y tratamientos ayudan significativamente. Pero el apoyo más importante que puede recibir el niño es cariño, apoyo, contención y afecto viviendo las experiencias típicas de la niñez, en familia y con amigos.

El niño con parálisis cerebral es capaz de enfrentar diferentes desafíos en la vida; apoyados, sostenidos con cariño y respeto, y con la ayuda individualizada que, sin duda merecen. Hay testimonios que dan prueba de esto...

Luciano, una historia de inclusión.

Con apenas 22 años, Luciano Palazesi terminará en diciembre de cursar la carrera de contador público en la Universidad Católica Argentina (UCA) de Rosario. Pero nada le fue fácil: una parálisis cerebral de nacimiento le dejó secuelas motoras y en el habla. El viernes 25 de septiembre, el joven universitario fue segundo escolta de la bandera papal, en el acto de colación de grado de la Facultad de Ciencias Económicas de la UCA. No es para menos, tiene promedio 8 en sus estudios.

Su llegada a la Universidad no es azarosa, tiene un largo trecho recorrido por lograr la inclusión plena. Los papás de Luciano dieron los primeros pasos para lograr el derecho a la integración con Juan (27 años), su primer hijo, que nació con Síndrome de Down. Más tarde llegó María (25 años) que estudia bellas artes en la UNR. Al nacer Luciano, una cesárea no practicada a tiempo le causó una parálisis cerebral, cuyas secuelas se empezaron a ver a los seis meses.”Durante seis años recorrimos tres veces a la semana 180 kilómetros para la rehabilitación que le permitiese caminar”, recuerda la mamá.

Un dato para no pasar por alto es que Luciano, siempre cursó en la escuela común, aun cuando algunos maestros en su primaria dudaron de esta posibilidad. Terminó su secundario en el Colegio Nacional de San Lorenzo con promedio 9.23, y siendo siempre escolta o abanderado.
Y en la Universidad Católica no dudaron un instante, le otorgaron una beca completa sin más trámite que el primer pedido. “Cuando iba a empezar sentí los miedos que tuve siempre —que también fui superando— al rechazo, a la discriminación. Pero la verdad es que nunca me los hicieron sentir, fui bien recibido y tratado por mis compañeros y profesores”, cuenta Luciano.
En medio de un día cotidiano, tiene que sortear varios obstáculos, desde físicos hasta culturales y aquellos que ponen en contradicción las mismas leyes a favor de la inclusión de una persona discapacitada en la sociedad. Obstáculos que van desde la pelea eterna por un asiento en el transporte público hasta inexplicables retrasos en el pago de una magra retribución de 600 pesos: el Ministerio de Educación provincial lleva tres meses de retraso en pagarle la pasantía que cumple a diario. Piensa que aún falta mucho por hacer para garantizarles a chicos con distintas capacidades que puedan gozar del derecho a educarse.
Según datos del Centro de Desarrollo e Investigación en Tecnologías Especiales (CEDITE), en la Argentina, menos del 1% de los jóvenes con discapacidad llega a la Universidad. Los que lo hacen es porque cuentan con recursos económicos suficientes o bien —como en este caso— tienen un grupo familiar que trabaja codo a codo.
El joven hoy se ilusiona con la promesa de un trabajo en una fábrica de balanzas. Aspira a seguir un postgrado en economía, dar clases y también dictar una conferencia sobre inclusión social.
“Me considero una persona fuerte, lo siento cuando atravieso la puerta de calle. Pero lo que mata es el miedo que tiene la gente a lo desconocido”. Y mientras cuenta esto, saca un poema que dice:
“Ojos que no quieren ver la realidad
Ojos que me ignoran
Ojos que me miran mal porque aún no aprendí bien a caminar
Ojos que no ven lo que soy
Ojos ciegos que no me dejan ver qué hay en cada uno de sus rostros.”

Fuente: http://www.lacapital.com.ar/ed_educacion/2009/9/edicion_41/contenidos/noticia_5080.html

SÍNDROME DE DOWN


Es un trastorno genético. Se caracteriza por un grado variable de retraso mental y por determinados rasgos físicos que caracterizan a este síndrome.

John Down, fue el primero en descubrir esta alteración genética, en 1866. En 1958, el investigador Jerome Lejeune descubrió la anomalía cromosómica que da origen a este síndrome.

El grado de discapacidad mental varía considerablemente. El niño que tiene Síndrome de Down, puede hacer las mismas cosas que todos los niños, caminar, hablar, relacionarse, leer y escribir. La diferencia está en que necesita más tiempo para lograr estas habilidades.
Los tratamientos que han demostrado una influencia significativa en el desarrollo de los niños, son los programas de Atención Temprana, orientados a la estimulación precoz del sistema nervioso central, durante los primeros seis años de vida. El Sistema Nervioso Central presenta un grado de plasticidad muy alto, especialmente durante los dos primeros años de vida, por eso es importantísimo potenciar los mecanismos de aprendizaje y comportamiento adaptativo.

La estimulación temprana y la inserción progresiva en la vida social aportan una buena calidad de vida para estos niños.

LINK DE INTERÉS:
· www.asdra.org.ar/

EL AUTISMO


Es un síndrome que afecta a 4 de cada 1000 niños. Se lo reconoce como un trastorno general del desarrollo. Sus causas son, hasta el momento, desconocidas.
Se manifiesta, generalmente, entre los 18 meses y 3 años de edad. Los primeros síntomas pueden ser: no adquieren el habla o la pierden; no mira a los ojos; pareciera que fuese sordo, desinterés en las relaciones sociales con los demás; obsesión con objetos.

El autismo es un síndrome, no una enfermedad, y, hasta la actualidad, no tiene cura. Es fundamental su detección temprana para poder mejorar la calidad de vida del niño.

LINKS DE INTERÉS:
· http://www.autismo.com
· www.apadeacentral.com.ar
· No dejes de mirar el video "Mi hermanito de la luna": http://www.fundacionorange.es/fundacionorange/comunicados/2008/petit_frere.html